A veces, la vida nos sorprende con placeres simples, tan
simples que podríamos pasarlos por alto.
La risa es movimiento, es medicina en forma de sonido, es un
masaje interno que recorre el cuerpo y le recuerda que está vivo.
Cuando reímos de verdad, desde el vientre, no solo llenamos
el corazón de gozo... también movilizamos músculos, oxigenamos tejidos,
mejoramos la circulación y aliviamos la tensión de nuestras articulaciones.
¿Y sabes qué más?
Las carcajadas despiertan la energía vital dormida en las
coyunturas, lubrican los engranajes del cuerpo, aligeran cargas físicas y
emocionales.
Reír, incluso sin motivo, es decirle al cuerpo: ¡Vamos, que
aún puedes!
La risa no nos quita los años, pero nos devuelve la juventud
del espíritu... y unas rodillas más felices.
Así que, si alguna vez dudas de los beneficios de reír, haz
esta prueba mágica: ríe cada día, aunque sea un poco, y luego observa cómo se
siente tu cuerpo al moverse. Tal vez no lo notes de inmediato, pero un día, sin
darte cuenta, estarás sentado en el pasto... y te levantarás con una sonrisa,
tan fácil como en tu infancia.
Preparado por Víctor Hugo Ramón Vergara, con apoyo de Chat GPT 4, 28 marzo 2025.
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