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sábado, 22 de septiembre de 2012

La Felicidad según Immanuel Kant y los Filósofos

A continuación se transcribe un análisis muy interesante sobre la Felicidad, de acuerdo a Immanuel Kant (1724-1804) - Filósofo Alemán, realizado y expresados por Mario Barghomz, Crítico, ensayista y filósofo.
Immanuel Kant
“La felicidad; más que un deseo, alegría o elección, es un deber”
 
A nivel ordinario, es decir, aquello que no necesita más estudio ni explicación que la experiencia misma, suele decirse que la felicidad es un derecho que tenemos todos los seres humanos por el simple y sencillo hecho de serlo.
Pero saber o entender que tengo tal derecho no me hace feliz. Porque eso mismo lo sabe un mendigo hambriento, un adolescente abandonado en la calle a su suerte o un hombre enfermo a punto de morir. El mero hecho de saber que todos tenemos derecho a ser felices no nos hace felices y ni siquiera nos pone en el camino de serlo.
Quizá, como decía Sócrates, nos ayude un poco ser sabios y buenos, porque de ese modo podemos entender mejor la felicidad, que depende mucho de la compasión y la prudencia con los demás, la virtud y la serenidad con uno mismo. Pero “uno no es feliz en la medida en que es bueno ni es bueno en la medida en que es feliz”.
-Entonces, ¿cómo llega a ser bueno o feliz un hombre? -pregunta Aristóteles.
La respuesta es simple: ¡siéndolo! Con lo que rebasa la simple idea platónica de sólo plantearlo. Pero cientos de años después, en el siglo XVIII, y luego de que la preocupación humana por la felicidad callera en definiciones puramente reduccionistas y religiosas, aparece Immanuel Kant con la extraordinaria idea ilustrada, racionalista y fenomenológica de que la felicidad humana está más allá del puro derecho natural a serlo o desearlo, del sólo albedrío de elegirlo.
La felicidad, dice Kant, es un deber y, como tal, una obligación. No es un mero derecho o albedrío natural del mundo empírico, es decir, una mera elección o destino; sino un acto de libertad auspiciado por la voluntad y la conciencia.
En este sentido hay que entender que para Kant la libertad no es una simple elección facultada por el albedrío, sino del ser consciente a través de la libertad amparada, también, por la responsabilidad.
Los hombres felices, en este sentido, no serán aquellos que simplemente lo elijan (¡quiero ser feliz!) o se sientan con derecho a ello, sino los que tengan conciencia de su responsabilidad en libertad para merecerlo. La felicidad de un hombre, según Kant, no es aquella que tanto se desea o apetece, sino la que se merece (¿soy digno de ser feliz?).
La felicidad para Kant es uno de tantos deberes del ser humano, un deber último y supremo que nos obliga a ser dignos de merecerla. Pero cuando Kant habla de deberes y obligaciones, se refiere a con uno mismo (con el “yo trascendental”), a la responsabilidad que le permite a un ser humano ser consciente y libre de su salud, bienestar y comportamiento, de su situación particular (noúmeno o razón práctica) y de su relación con los demás (mundo fenomenológico).
La felicidad en el mundo kantiano no depende del destino ni de los demás, de Dios o el destino, el dinero o de otros medios como nos ha hecho creer la propaganda de medios, sino del ethos mismo de la persona, es decir, su propio comportamiento y carácter.
No es una paradoja que el hombre más feliz del mundo sea un monje tibetano, lejos de ambiciones de poder, materialistas o de vanidad a pesar de que sea un hombre millonario por la alta venta de sus libros y su herencia familiar. Porque, como ya bien había dicho Sócrates: “No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita”.-
 
Citado en:
Mario Barghomz , “Kant y la Felicidad”, Jueves 13 septiembre 2012, http://yucatan.com.mx/editoriales/kant-y-la-felicidad/

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